4/30/14

INTERESA SABER CÓMO SOMOS REALMENTE...


Estáis en un nivel, en este proceso 3D, en el que olvidáis la propia dinámica de la 
existencia. Habéis pasado a un segundo término vuestro conocimiento ancestral.
Todos vosotros sois maestros de un alto nivel, que en un rasgo de humildad 
habéis decidido penetraren este paréntesis y experimentar aquellos estados 
mínimos de la consciencia humana, a un nivel 3D.

Os habéis propuesto, al venir aquí, intentar sentir en lo más íntimo 
de vuestro corazón lo que es la propia ignorancia.

Por eso, a veces intentamos haceros comprender que el mayor avance en
vuestra consciencia es practicar la humildad, saberos que ante todo sois
espíritus inquietos que nada ni nadie debe someteros, pero aprended
a dejaros someter, conscientemente eso sí, por aquellos hermanos
que a su vez os sirven de espejo para el deambular tridimensional.

Ofreceros de todo corazón a sus “antojos”, entre comillas, ofreceros
como muestra de humildad, pero no de una forma intelectual o racional,
sino desde lo más profundo de vuestro corazón.

El cosmos os prueba constantemente y quiere saber hasta qué punto sois
capaces de reconoceros en la humildad y os pondrá pruebas por todas
partes y en todos los lugares, en todas las acciones y circunstancias.

El cosmos espera de todos y cada uno de vosotros la humildad suficiente
como para ser capaces de servir a los demás sin esperar nada a cambio.
Sin embargo aquí todos tenéis un rival que antes que aborrecerlo debéis
comprenderlo. 

Dicho rival es vuestra personalidad, vuestro ego en definitiva, aquel que ha
tenido la suerte de obtener ciertos conocimientos y cree que ya debe pasar
a otro nivel en el que se le reconozcan sus grandes capacidades y dotes
intelectuales, tanto de conocimiento como de sabiduría.

Y es ahí, precisamente, donde el cosmos nos prueba, nos tienta y nos moldea
al igual que el hierro candente en la fragua del herrero. Porque le interesa
saber si realmente nuestra acción y desenvolvimiento lo es de una forma
intelectual o propiamente de corazón, de un conocimiento profundo.

Porque no basta con revestirse con los hábitos del monje, sino que además
debe demostrárselo uno mismo, que es un monje y no simplemente unos
hábitos, porque los hábitos verdaderamente no hacen al monje, sino sus acciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario